Una práctica considerada oscura, tabú y fuera de lo común. Pero resulta ser que muchos la practican y la disfrutan. El sadomasoquismo, para resumir el título, no es más que una práctica entre dos o más personas donde el dolor es la fuente de placer, bien sea producido o recibido.
La eterna paradoja del sádico y el masoquista: un masoquista le da un látigo a un sádico, se arrodilla y le pide que le azote, el sádico levanta el látigo en ademán de golpearle pero no le pega. Claro está que el sádico no va a pasar el día con el látigo levantado. Es simplemente una paradoja donde el placer se presenta de una manera poco ortodoxa. Hoy en día el sado-masoquismo con ciertas normas y medidas de seguridad, es bastante practicado.
Por extensión, este par de términos complementarios caracteriza un aspecto fundamental de la vida pulsional, basado en la simetría y la reciprocidad entre un sufrimiento vivido pasivamente y un sufrimiento infligido activamente. Ya en 1905, en sus tres ensayos de teoría sexual, Freud había observado que "un sádico es siempre al mismo tiempo un masoquista, lo que no impide que el lado activo o el lado pasivo de la perversión predomine y carácter de la actividad sexual prevaleciente"
Flageladores y flagelados se dan cita en un ritual tan antiguo como perverso. Es el sadomasoquismo, una tendencia que se mueve entre la delgada línea de la fantasía erótica y el trastorno mental, llegando en ocasiones hasta la muerte.
Algunos dicen que el sadomasoquismo partió con el famoso marqués de Sade, que en la Francia de fines de 1700 hizo fama por torturar de manera despiadada a sus doncellas. Otros, en cambio, afirman que el verdadero iniciador fue el alemán Leopoldo Sacher-Masoch quien publicó a mediados de 1800 el libro “La Venus de las pieles”. Lo concreto es que en la actualidad esta práctica se realiza de manera abierta en Europa y algunas otras partes del mundo. Muchas son las personas que disfrutan esta variante sexual, gente que ha empezado con nalgadas y han terminado amarrados a una mesa recibiendo latigazos, todo por alcanzar un orgasmo diferente.
Esta visión la han profundizado aquellos cuyos ojos no pueden ver más allá de sus creencias religiosas. Obviamente se privan de todos los placeres de la vida.
Hoy se trata el sado-masoquismo como una parafilia al igual que el bondage y el fetichismo, se establecen normas y reglas para evitar accidentes, daños y un final no deseado. La idea es pasarla bien junto a la pareja y probar nuevas variantes del amor.
En Venezuela aún estamos en pañales en lo que refiere a estas prácticas, por allí se escuchan los nombres de algunos clubes privados que hacen fiestas swingers y una que otra parafília, Algunas que salvan el género son las chicas que trabajan como acompañantes y “masajistas” que pueden hacer realidad algunas fantasías perversas a más de uno.
Así que pueden agarrar su periódico local y empezar a preguntar… claro en caso que no tengan pareja, también se pueden llegar a hacer consensos y ambos participan en una fiesta sado-masoquista. Allí se las dejo…
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