Por el Gordo Alberto aka Dr. Coitus
Los fetiches son diversos, cada quién debe empezar a descubrir los suyos y con ellos avivar sus deseos y sensualidad. Son un complemento de las relaciones sexuales. En este caso, los tacones altos constituyen un fetiche derivado del fetiche de pies, casi una parte del mismo, pero definitivamente ambos forman un culto.
Hace unos días publiqué un artículo acerca del fetiche de los pies y la verdad tuvo una aceptación impresionante, me alegró saber que en América Latina y mi país existen grupos de fetichistas que comparten sus gustos entre sí. Se divierte y hacen realidad fantasías a través de la red. Esta cuestión va desde una simple foto hasta enlaces de cuentas en Twitter, facebook y blogs especializados en el tema. ¡Fascinante!
Pues, sólo puedo felicitar a esta gente que día a día hacen crecer el extraordinario mundo del sexo como algo normal, común y corriente y no como un pecado o algo que no se deba hacer. Estos hombres y mujeres son criaturas libres, de un intelecto superior y avanzan en post del desarrollo de nuestra raza. Obviando todos esos perjuicios sociales y religiosos de siglos anteriores.
En este futuro espectacular que vivimos hoy, encontramos las diversas formas que tenemos los seres humanos para relacionarnos, para disfrutar y convivir unos con otros. El sexo cumple un papel fundamental por supuesto, obvio que no estaríamos hablando aquí si nuestros antecesores no hubiesen tenido relaciones sexuales entre sí. Y con el pasar del tiempo nos damos cuenta que ninguna religión, ningún dogma, ninguna sociedad ha logrado prohibir o vetar al sexo en un 100%, algunos han logrado minimizarlo o limitarlo, más no han podido destrozarlo como imagino era su idea principal. Estas personas normalmente son aquellos frígidos de mente y cuerpo, personas asexuadas de alguna manera por interferencia de un destino cruel y digamos que un tanto deshonroso, No los culpemos, culpemos a su entorno, pero nunca jamás los imitemos, esas cosas deben quedar en los anales de la historia y permanecer allí por el resto de nuestra existencia.
Para no dar tantas vueltas a la cuestión, me gustaría hablar sobre los tacones altos, esa fabulosa prenda que ha mantenido en alto la sensualidad femenina por tantos años e incluso algunas masculinas si ampliamos el caso. Los tacones altos han sido sinónimo de finura, lujo, sofisticación. Al ver un par de tacones stilleto unas ideas inmediatas cruzan nuestra mente: modelaje o erotismo. Si no es una es la otra,
En algún momento de nuestras vidas hemos visto una película porno, o como las llama un panita mío, “pornículas”. Llenas de fantasías y elementos fetichistas que ayudan a realzar el producto y a convertirlo en un artículo comercial, los tacones altos han jugado un rol muy especial en estas producciones, tanto en revistas como en películas, hoy en día es difícil imaginarse una mujer en una pose sensual y sin tacones altos.
Una sociedad inseparable se ha vuelto el tacón de aguja o stiletto y la industria del entretenimiento para adultos, sin ir muy lejos, las modelos y la alta costura comprende el uso de tacones y zapatos altos en su mayoría, incluso se puede mencionar que a mayor altura, mayor elegancia.
Un tacón alto aumenta un 25% el tamaño del trasero en una mujer, realzan la figura, incrementan la altura, mejoran el aspecto de las piernas ya que las estilizan y hacen que parezcan más torneadas, mejoran la sexualidad, si, aunque no crean existen estudios que hablan que los tacones altos producen efectos positivos en los músculos del suelo pélvico y esto conlleva a un mejor desempeño sexual en las mujeres. Otros beneficios son que realzan la elegancia, potencian la sensualidad, complementan cualquier estilo de moda, combinan con todo tipo de ropa, desde un jean hasta una falda, o simplemente desnudas. Muy sobretodo aumentan la seguridad en sí mismas de las chicas, increíblemente una mujer en tacones altos se siente como dueña del mundo, todos la miran, todos la desean, ella domina desde su altura a todos, es una sensación distinta según las portadoras.
Así que nos vemos metidos en un mundo donde una pieza de vestir femenina juega un papel protagónico en la sociedad. Los tacones altos son y serán siempre un símbolo de educación, elegancia y distinción a la vez que dejan entrever una personalidad sexy, repleta de sensualidad y cargada de erotismo.
Ese lado fetichista es la parte de nuestro ser que permite que estas cosas hermosas pasen, que se logren y tengan cabida dentro de nuestras vidas. Quién se imaginaría en siglos anteriores que un ornamento lograría tanta importancia en la sexualidad, es como los que se imaginaron que algún día visitaríamos la Luna pero sólo lo veían como ciencias ficción.
Los tacones altos forman parte de nuestra sexualidad, queramos o no. Si vemos en la calle un par normalmente los imaginamos a la altura de nuestras orejas, es inmediata la respuesta involuntaria que tenemos al estar en presencia de unos tacones altos, Las sandalias han cumplido su papel, pero digamos que es como un papel secundario, no el estelar.
Una actividad divertida y sensual que los panitas pueden hacer con sus chicas es quitarles toda la ropa, dejarlas totalmente desnudas y colocarles un par de tacones altos, los que más les gusten… pueden adornarlas con una gargantilla y una tobillera. Una cadena de cadera sería un complemento ideal. Con esta muy ligera indumentaria pues, hagan sus tareas habituales, cocinar (cosas que no salpiquen aceite caliente), ver televisión, limpiar la sala, lavar la ropa, Es increíble el efecto que tiene estos artilugios en la excitación. Incluso algunos de imaginarlo ya deben estar encendidos. ¡Así como yo jajaja! hagan la prueba y verán, pongan a su chica a pasearse en tacones y disfruten el show. Si les bailan reggaeton y ritmos tropicales ni les cuento…

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