Por el Gordo Alberto AKA Dr. Coitus
Eres un carajo que a veces no te provoca tener sexo porque simplemente no quieres o tienes la cabeza llena de problemas, deudas, líos laborales, la cuota del carro, el mercado de la casa, el colegio, los gastos de tu mujer, lo tuyos…
Cuando te haces el pendejo para no tener sexo te dicen: “tienes otra”, “me estás montando cachos”, “ya no me quieres”, “es que no te satisfago…”
Este artículo te dice que puedes dejar esos perjuicios atrás y ser capaz de negarte a tener sexo sólo por cumplir ese rol de macho insaciable.
Si eres una mujer, aprenderás a conocer más a tu hombre cuando manifieste estos síntomas y podrán resolver la cuestión juntos.
Recientemente descubrí un artículo donde hablan acerca de la revolución sexual masculina donde un sexólogo español hizo un llamado a todos los hombres para dejar los prejuicios a un lado y comenzar a tener las bolas de negarnos a tener sexo por el sólo hecho de cumplir como machos.
Saber decir que no es algo muy difícil en todos los ámbitos, hay un principio de la asertividad que habla sobre esta necesidad de aprender a negarnos ante alguna cosa o situación si no nos gusta, no nos conviene o simplemente no nos provoca.
La sociedad ha catalogado a todos los hombres como seres que sólo pensamos en tener sexo y no nos importa qué sienta o cómo participe la mujer en la cama; siempre debemos estar con el pene erecto y dispuesto a la acción y por encima de todo, dar la talla.
Este mito sexual viene dando vueltas desde hace muchísimo tiempo, está como pegado al machismo y viene dejando una estela de estereotipos que marcan una notable confusión en la mente del hombre, “es un macho y debe cumplir su rol”, “un hombre nunca dice que no”, etc. A esta situación se le suma aquella incertidumbre de si somos o no buenos en la cama o cumplimos con los estándares de “tamaño” de las damas. Todo junto es una bomba de tiempo.
El sexólogo español José Bustamante, a través de su libro ¿En qué piensan los hombres? ha mencionado varias cosas interesantes:
“Los hombres tenemos más facilidad para hacerlo”, comentó a ABC.com, uno de los tantos medios españoles que lo han entrevistado tras la publicación de su trabajo. “Pero al igual que las mujeres”, explicó, “el estrés y las preocupaciones diarias no estimulan su libido.”
“También los hombres necesitan tener su propia revolución sexual (…) Ellos no siempre tienen ganas”, dijo a El Mundo, agregando: “Necesitan liberarse de tópicos y tabúes, de no ver el sexo como una competición ni como un examen y, sobre todo, de saber decir ‘no’, sin que ello conlleve ningún problema”.
Ese poder que ahora tiene la mujer ahuyentó la seguridad masculina que, aunque ellas tomen la iniciativa y se pongan al mismo nivel del hombre en la cama (que si bien es muy beneficioso, según el sexólogo) ha producido que muchos hombres acudan en busca de ayuda profesional con los problemas que antes aquejaban a las mujeres como por ejemplo: la incapacidad de llegar al orgasmo.
“Hemos depositado en la erección nuestra autoestima como hombres, nuestra virilidad. ¡Eso nos debilita! Y ellas no ayudan nada con frases dañinas como ésta: ‘No hay mujeres frígidas, hay hombres inexpertos’ (…) Si ella descarga la responsabilidad de su placer en él y él carga ese peso… acabarán mal”, dijo el experto. “La gracia del sexo está en el camino, sin más meta que estar a gusto, divertirse, disfrutar. Y el orgasmo es solo un subproducto”.
Según este experto sexólogo, otros elementos que han mermado la confianza sexual de los hombres, muy aparte de los problemas físicos, son ese miedo al fracaso y a revivir experiencias nefastas del pasado y no cumplir o estar a la altura de su pareja, sobre todo si esta última posee mucha experiencia de cama con otros hombres.
“Esto se ha traducido hoy en día en falta de deseo y en evitar el encuentro sexual, aumentando así la angustia por no “responder” como se cree, un hombre debiera, y a buscar excusas como el cansancio laboral o, incluso, querer ver un partido de fútbol en la tele, con tal de evitar el encuentro”, acota el experto.
Entre otras cosas, “lo importante”, asegura Bustamante, “es asumir la sexualidad como una forma de comunicación entre la pareja, y como un asunto de los dos, siendo los problemas que surjan algo que involucra a ambos. Hay que volver a incorporar esa parte de emoción a todo acto sexual (…) Quitarse los tabúes, conocerse a sí mismos y conquistar la posibilidad de que también ellos pueden fallar alguna vez”.
Así que si quieres decir que no, estás en tu derecho, igual que ellas. Si deseas que ella sea la que tome la iniciativa, ¡pídeselo!. Es bueno recordar esos momentos en los cuales te reclaman por no dar la talla o cuando comienzan las dudas sobre tu fidelidad, allí debes hablar, comunicar tus pesares y buscar entre ambos la solución.
A todos nos pueden afectar los problemas o un entorno determinado que nos rodea puede afectar nuestras emociones y estado anímico llevándonos al letargo y el desasosiego que produce estas apatías de vez en cuando. Es importante saber interpretar las señales y buscar una solución, sea ayuda externa o bien comunicación de la pareja. También se pueden emplear técnicas o métodos para sobrellevar estos problemas y factores influyentes para de esta manera controlarlos y no dejar que afecten tu vida en este ámbito.
Para terminar, ningún ser humano está obligado a cumplir los deseos indiscriminados de otro, si hay consenso todo es hermoso y bueno, pero en un caso donde todo es por pura obligación social y por mantener un estereotipo estúpido creado por una sociedad machista/feminista sin duda terminará muy mal.
Esos extremos debemos acabarlos, poner un coto ante tanta basura mediática que bombardea nuestras mentes con imágenes de sementales y diosas insaciables de sexo. El sexo es para disfrutarlo no para convertirlo en algo burdo y trillado.
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