Desde que el mundo es mundo, nos hemos visto sucumbir antes aquellas
cosas que representan lo prohibido, el pecado o los tabúes marcados por
nosotros mismos y los límites de la perversión… El bondage no sólo es parte de
ese “mundo oscuro” que a muchos aterroriza, sino que es una parte interesante de
una gama de prácticas que lejos de ser atemorizantes son más bien eróticas y
placenteras…
Con el pasar del tiempo algunas de estas
inclinaciones morbosas han evolucionado y abandonaron ese pasillo oscuro donde
estaban recluidas, aquellos frutos prohibidos han empezado a comercializarse.
Entre esta canasta de frutas aparecen los fetiches y el sadomasoquismo. Hoy se
maneja un nuevo término conocido como BDSM (Bondage, Dominación/disciplina,
Sadismo/sumisión y Masoquismo por sus siglas), para englobar las principales prácticas o las más conocidas
desde el punto de vista social y cultural.
Esta sub-cultura BSDM viene derivada del culto al cuero o Leather que
se asociaba más con los gays, lesbianas y bisexuales, aunque distaba mucho de
ese grupo, no hace mucho tiempo que esta práctica ahora es parte de otros
géneros sexuales. En este mundo las personas daban rienda suelta a sus más
oscuras fantasías fetichistas bajo un disfraz de cuero negro. Esas actividades
se abrieron camino entre el “público general” y hoy tienen un rol destacado
como parte de la sexualidad humana.
El tema hoy se concentra en el BONDAGE, esta práctica
consiste básicamente en atar a tu pareja sexual o inmovilizarla para
desencadenar un placer erótico. Mucha gente utiliza diversos materiales:
cuerdas, telas, esposas, cadenas, cueros, correas, entre muchas otras cosas que
sirvan para este fin. Normalmente está asociada a prácticas de sumisión y
sadomasoquismo.
Hay algún que otro caso donde la persona que es atada es alguien con un
rol dominante en su cotidianidad, un perfil puede ser aquella mujer u hombre
que manejan empresas colosales o poseen gran cantidad de poder sobre algún
grupo de personas. Esas personas se ven obligadas a ser dominantes en su
entorno, pero indiscutiblemente los excita demasiado ser víctimas de un juego
donde se invierten los papeles.
Así
que se inventan cualquier cantidad de juegos eróticos donde siempre quedan a
merced de su “dominador”.
Esta misma definición, pero a la inversa, se aplica a aquellos que les
gusta amarrar y dominar a su pareja sexual, aunque en ninguno de los
dos casos es una definición exacta. Hay muchas parejas que toman esta práctica
como un juego erótico para alimentar su relación y alejar a la monotonía.
Cualquier práctica sexual que se realice entre los parámetros de
seguridad y conciencia de los participantes es sana, evadiendo todo el tiempo
el hecho de maltratarse o herirse.
Otra variante de este acto es la sensación que produce ser el total responsable
del placer de la persona que está inmóvil y el placer que siente la persona
amarrada al no poder moverse o incluso estar amordazada y con los ojos vendados
puede generar miles de orgasmos por el simple misterio de su entorno. Esta
mezcla erótica de miedo-placer-sumisión es realmente increíble para muchas
personas.
Esta práctica debe
siempre ser consensuada y consentida por sus participantes. Es una actividad
que claramente está basada en la confianza existente entre las partes.
El Auto-Bondage
Suena raro, amarrarse a sí mismo, pues sí, es una práctica bastante
usual hoy en día, incluso pueden encontrar muchos videos del género en páginas
porno y eróticas de Internet.
El auto-bondage es la misma cosa que el bondage pero lo ejecuta la
persona sola. Obviamente debe tomar en cuenta algunos sistemas de seguridad
para soltarse de sus amarres en caso de emergencia.
Es interesante, ya que es como una especie de “masturbación” pero inmovilizándose
así mismo, lo que trae el placer sexual por la auto-dominación. Todo un caso de
estudio.
La normas de
seguridad.
Según encontré en Wikipedia existen algunas
normas básicas que deben seguirse para evitar accidentes y malas praxis en el
juego erótico del Bondage:
- “No dejar nunca sola a una persona atada.
- No pasar jamás una cuerda alrededor del cuello.
- Contar a mano con unas tijeras funcionales, como medio de liberar
rápidamente a la persona atada.
- Prevenir los riesgos de caída: una persona atada puede llegar a
sufrir un accidente serio si cae hacia atrás.
- No realizar suspensiones con la persona atada si no se tiene la
suficiente experiencia, ya que es una operación delicada.
- No utilizar nunca nudos corredizos u otros tipos de nudos
resbaladizos.
- Realizar sesiones de corta duración si las posiciones son incómodas
o si la persona que ata no es experimentada.
- Hidratar regularmente a la persona atada y suministrarle líquidos.
- Muchas de las posturas que se reproducen en el material gráfico
sobre bondage, son de exhibición, no pueden ser reproducidas sin un alto
dominio de la técnica. No se deben correr riesgos innecesarios”.
Ésta última recomendación refiere a esa cantidad de fotos, normalmente
de origen japonés, donde se ven imágenes de una práctica que se conoce como Shibari que
aunque su origen era la tortura de prisioneros, ahora está orientada a la
estética y mística del acto de atar, de esta manera se encuentran miles de
imágenes con personas con ataduras realmente complejas y extrañas que sólo
deben ser ejecutadas por personas experimentadas en estas artes.







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